La entrada de hoy va dedicada a la empatia o lo que es lo mismo ponerte en el lugar de los demás. La empatia es una de las habilidades sociales más importantes que desarrollamos a lo largo de nuestra vida y como ocurre con todo es cuestión de trabajarla.Se la conoce también como la "cuarta habilidad social".
He aquí algunas definiciones de empatía.
"A diferencia de lo que se cree popularmente, la empatía no es la
capacidad de sentir lo que el otro siente. Si fuera así estaríamos
sufriendo altibajos emocionales durante todo el día. La empatía es entender lo que otro individuo siente y responder en consecuencia."
"La empatía es la capacidad para ponerse en el lugar del otro y saber lo que siente o incluso lo que puede estar pensando."
"La empatía es acercarnos a los sentimientos de los demás"
"La empatía es acercarnos a los sentimientos de los demás"
Las personas con una mayor capacidad de empatía son las que mejor
saben "leer" a los demás. Son capaces de captar una gran cantidad de
información sobre la otra persona a partir de su lenguaje no verbal, sus
palabras, el tono de su voz, su postura, su expresión facial, etc. Y en
base a esa información, pueden saber lo que está pasando dentro de
ellas, lo que están sintiendo. Además, dado que los sentimientos y
emociones son a menudo un reflejo del pensamiento, son capaces de
deducir también lo que esa persona puede estar pensando.
La empatía requiere, por tanto, prestar atención a la otra persona,
aunque es un proceso que se realiza en su mayor parte de manera insconsciente
Requiere también ser consciente de que los demás pueden sentir y pensar
de modos similares a los nuestros, pero también diferentes. Tal vez a
ti no te moleste un determinado comentario o broma, pero a otra persona
sí puede molestarle. La persona empática es capaz de darse cuenta de que
dicho comentario te ha molestado incluso aunque ella sienta de otra
manera.
La empatía está relacionada con la compasión,
porque es necesario cierto grado de empatía para poder sentir compasión
por los demás. La empatía te permite sentir su dolor y su sufrimiento
y, por tanto, llegar a compadecerte de alguien que sufre y desear
prestarle tu ayuda.
En general, es fácil para la mayoría de las personas tener una
respuesta empática ante un daño físico ocurrido a otra persona. Por
ejemplo, todos sabemos lo que se siente ante un golpe en la espinilla,
porque todos sentimos lo mismo y es fácil sentir el dolor la persona que
vemos recibir el golpe. No obstante, para evitar el malestar que se
siente, muchas personas reaccionan riéndose. De este modo, se libran del
dolor, aunque también se alejan de una respuesta empática.
Cuando no se trata de dolor físico, sino emocional, puede ser más
difícil saber lo que la otra persona está sintiendo y requiere un grado
de atención y de conciencia de la otra persona más elevado.
Cómo ser más empático
Una persona puede aumentar su capacidad de empatía observando con
más detalle a los demás mientras habla con ellos, prestándoles toda su atención
y observando todos los mensajes que esa persona transmite, esforzándose
por ponerse en su lugar y "leer" lo que siente. Si mientras hablas
alguien, estás más pendiente de tus propias palabras, de lo que dirás
después, de lo que hay a tu alrededor o de ciertas preocupaciones que
rondan tu mente, tu capacidad para "leer" a la otra persona no será muy
alta.
Pero la empatía es mucho más que saber lo que el otro siente,
sino que implica responder de una manera apropiada a la emoción que la
otra persona está sintiendo. Es decir, si alguien te dice que acaba de romper con su pareja y tú sonríes y exclamas "¡Qué bien!", no estás dando una respuesta muy empática.
Para qué nos sirve ser empáticos?
- Caeremos mejor a las demás personas. Seremos quizás más populares.
- Seremos más persuasivos. La capacidad de entender y ponerte en el lugar del otro te permitirá saber qué puedes ofrecer a esa persona para que confíe en ti.
- Seremos el centro de atención y nos escucharán Los empáticos se comunican de forma eficaz y suelen tener unas relaciones sociales más satisfactorias porque habitualmente hablan de cosas que importan a los demás.
- Mejoraremos nuestra capacidad de liderazago..
- Comprenderemos rápidamente qué les pasa a los demás a través del lenguaje no verbal, y podrremos reaccionar en consecuencia
La falta de empatía
La falta de empatía puede verse a menudo al observar las
reacciones de los demás. Cuando una persona está principalmente centrada
en sí misma, en satisfacer sus deseos y en su propia comodidad, no se
preocupa por lo que los demás puedan estar sintiendo y no tiene una
respuesta empática ante ellos. Es la madre o padre que responde con un
"mmm" indiferente, cuando su hija pequeña le enseña con entusiasmo su
último dibujo, sin percibir la decepción de la niña al ser ignorada. Es
el marido que llega a casa cansado del trabajo y se sienta a ver la tele
mientras espera que su esposa, que también llega cansada del trabajo,
se ocupe de hacer la cena y de bañar a los niños. O es la persona que
dice no importarle si hay calentamiento global o si estamos contaminando
el ambiente porque considera que ya habrá muerto cuando todo eso sea un
verdadero problema.
Tal vez vivamos en una sociedad donde la gente es cada vez menos
empática (según estudio de la Universidad de Michigan, los niveles de
empatía de estudiantes universitarios cayeron un 40% entre el año 2000 y
el 2010). No obstante, el único modo de hacer que el mundo sea cada vez
más empático y no al revés, consiste en que cada persona se esfuerce
por ser más empática, prestando más atención a los demás, a sus
emociones, a lo que pueden estar sintiendo o pensando en ese momento
Cómo podemos cultivar la empatía
Cómo podemos cultivar la empatía
- Dejemos de escuchar durante 5 minutos y fíjémonos en otras cosas. A menudo damos más valor al significado de las palabras que al resto de información que somos capaces de percibir. Tono, postura, expresión, mirada, silencios… Captas toda esa información de forma inconsciente, pero tu raciocinio la oculta al dar más importancia a las palabras textuales. Así pues, haz callar a tu razón y dale una oportunidad a tu intuición.
- Para entender a alguien intentemos imaginarnos qué le motiva a hacer lo que hace. Piensa en alguna dificultad que pueda encontrarse día a día. Si es un comerciante, puede que el negocio le esté flojeando, los ingresos no sean los de antes y le cueste más pagar el alquiler. ¿Reflexionar sobre eso un momento antes de hablar con él puede incrementar tu empatía? Seguramente sí.
- Hagamos que la otra persona también ponga de su parte. Para que se abra más sencillamente preguntemos ¿Cómo estás? y esperemos. Giremos nuestro cuerpo haciala persona ofreciéndole toda nuestra atención. No lo hagamos sólo por cortesía. Incluso tocarla ligeramente en la parte superior del brazo puede hacer que se sienta más comprendida.
- Con lo que nos cuente ni se nos ocurra exponer nuestras conclusiones conclusiones. Evitemos decirle “Tu problema es que…”. Si percibe que le entiendes no se sentirá solo en su problema y se abrirá más. Si cree que le vas a sermonear, se cerrará.
- Parafraseemos y reformulemos su mensaje añadiendo la emoción que creas que está experimentando. “Así que nadie te ha llamado en dos semanas… Creo que eso te puede hacer sentir solo, ¿es así?”. Se sentirá más comprendido y lograrás que pase de hablar de hechos a hablar de emociones. Y esa es la clave de la empatía
- Salgamos varias veces al día de nuestros zapatos para ponernos en los de los demás. Esforzémonos durante un tiempo en hacer todo esto y dentro de poco nos sorprenderemos a nosotros mismos haciéndolo de forma casi inconsciente. Habremos logrado mejorar nuestra empatia.
Os propongo un ejercicio muy fácil que consiste en imaginarnos situaciones o vivencias que hayamos conocido y vivido de personas cercanas (familiares, amigos etc) y hacer un ejercicio de volcado de las mismas con respecto a nuestra actitud empática hacia ellos. Es un ejercicio de reflexión de qué y cómo hemos afrontadolos sentimientos de los demás y valorarnos en cuanto empáticos hemos sido o no.
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